Síntomas de neuropatía periférica antes del dolor
Giovana Femat Roldán 21 de abril de 2025 padecimientos

La neuropatía periférica es una enfermedad que afecta los nervios fuera del cerebro y la médula espinal. Un tipo común de neuropatía periférica es la neuropatía diabética, que ocurre como consecuencia del tiempo de evolución o el descontrol de la enfermedad. Tanto en diabetes tipo 1 como en diabetes tipo 2, el exceso de glucosa en la sangre daña los nervios y también los vasos sanguíneos que nutren los nervios, causando el daño nervioso progresivo.
Aunque muchas personas piensan que el dolor neuropático es el primer signo de daño en los nervios periféricos, en realidad existen señales tempranas que pueden aparecer antes de que el dolor.
Una de las primeras manifestaciones son las alteraciones sensoriales o de la sensibilidad. Las alteraciones sensoriales afectan la percepción de estímulos, como el tacto o la temperatura, y también la percepción del dolor. Las personas con neuropatía periférica presentan reacciones anormales a estímulos, por ejemplo, los golpes o roces leves se sienten más intensos o, al contrario, no se perciben adecuadamente.
Lo primero que muchos notan es el hormigueo. Esta sensación es similar a cuando un pie se duerme tras permanecer mucho tiempo en la misma posición. Suele comenzar en los dedos de los pies o las manos y puede ir extendiéndose lentamente. Suelen referirse a este malestar en las extremidades como una sensación extraña o incómoda en brazos o piernas, incluso sin una causa aparente.
El entumecimiento es otro signo importante. Se refiere a una pérdida de sensación en la piel, como si una parte del cuerpo estuviera cubierta por un guante o una media gruesa. Esta falta de sensibilidad puede dificultar detectar el calor, el frío o incluso un pequeño golpe. La pérdida de sensibilidad también dificulta que identifiquen heridas, quemaduras o presión en la piel, lo que aumenta el riesgo de lesiones no percibidas. Por otro lado, algunos experimentan una sensación de quemazón en las extremidades, especialmente en los pies. Esta sensación puede ser leve al principio pero progresa con el tiempo si no se trata la causa subyacente.
Otra manifestación es el cambio en cómo el cuerpo maneja la temperatura. Puede haber cambios en la percepción de la temperatura corporal, donde las extremidades se sienten inusualmente frías o calientes, aún y cuando el ambiente no lo justifique.
Un término médico que describe estos síntomas asociados a la alteración de la sensibilidad es “disestesia” y se refiere a cualquier tipo de sensaciones desagradables en la piel sin motivo.
Otra señal inicial es la debilidad muscular. Cuando los nervios que controlan los músculos comienzan a fallar, la fuerza disminuye, lo que puede hacer difícil sostener objetos o subir escaleras. Asociado a ésto, los calambres musculares son otro síntoma inicial. Pueden aparecer de forma repetida sobre todo durante la noche o después de caminar.

Cambios en la sensibilidad y su relación con el movimiento
En algunos casos, pueden observarse espasmos musculares, que son pequeños movimientos rápidos e involuntarios de los músculos. Aunque generalmente no son dolorosos, pueden ser una señal de daño a los nervios que controlan los músculos.
La pérdida de reflejos es otro signo importante que los médicos buscan durante la exploración física. Los reflejos son respuestas automáticas del cuerpo, como cuando la rodilla se mueve después de un pequeño golpe. Su ausencia puede indicar que los nervios están dañados.
Cuando la neuropatía progresa, también puede aparecer dificultad para caminar. Ocurre porque los pies pierden sensibilidad y ésto altera el equilibrio para dar pasos seguros. La descoordinación motora puede ser tan avanzada en las extremidades que dificulta abotonarse una camisa o caminar el línea recta.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
En muchos pacientes, los síntomas iniciales como hormigueo y entumecimiento suelen ser los primeros avisos de que el daño nervioso ha comenzado, antes de que aparezca el dolor severo. Por eso es importante prestar atención a estas señales en personas con diabetes.
Cuando aparecen estas señales, el especialista realiza evaluaciones de la sensibilidad, para detectar pérdida de reflejos y sensaciones anormales en la piel. Según el caso, puede solicitar pruebas de diagnóstico para confirmar el daño nervioso como estudios de conducción nerviosa, que miden la velocidad de las señales eléctricas en los nervios o electromiografía, que analiza la actividad eléctrica de los músculos.
Conclusión
Antes de que el dolor neuropático se presente, la neuropatía periférica diabética da varias señales de advertencia con alteraciones sensoriales, como hormigueo y entumecimiento, y posteriormente en la movilidad. Un diagnóstico precoz permite iniciar medidas de control para frenar el avance de la neuropatía, prevenir complicaciones mayores relacionadas a la diabetes y mejorar la calidad de vida del paciente.
