Electromiografía y conducción nerviosa para neuropatía
Giovana Femat Roldán 11 de octubre de 2024 Servicios

La neuropatía es un trastorno caracterizado por el daño a los nervios periféricos de cualquier causa:
- Inflamación
- Compresión
- Daño directo, etc.
La electromiografía (EMG) y los estudios de conducción nerviosa (ECN) son pruebas clave en la evaluación y el diagnóstico de una neuropatía; estas pruebas neurofisiológicas son esenciales para medir la actividad muscular y evaluar la función de los nervios, respectivamente.
En conjunto, proporcionan información esencial para clasificar la severidad y afectación de diferentes tipos de neuropatías, como:
- La polineuropatía diabética
- La radiculopatía
- La compresión o atrapamiento nervioso.
¿Cómo funcionan estos estudios?
Tanto la electromiografía como los estudios de conducción nerviosa, son herramientas valiosas para evaluar el daño a los nervios. La electromiografía mide la actividad muscular a través de la inserción de pequeñas agujas en los músculos, lo que permite detectar señales eléctricas anormales.
Por otra parte, los estudios de conducción nerviosa miden la velocidad y amplitud de las señales eléctricas que viajan a través de los nervios. La combinación de ambas pruebas ayuda a diferenciar entre diversos tipos de neuropatía, identificar la ubicación del daño nervioso y determinar si tiene efecto sobre fibras motoras, sensitivas o ambas.
En el estudio de velocidad de conducción, se aplica una corriente eléctrica (no dolorosa) a lo largo del nervio y se registra el tiempo que toma este impulso en viajar desde un punto a otro. La reducción de la velocidad de conducción es una señal clara de daño nervioso, como en el caso de las neuropatías.
A su vez, la EMG complementa esta información al evaluar directamente la actividad muscular, lo que permite detectar alteraciones en la función nerviosa que pueden no ser evidentes en los ECN. Por lo tanto, su uso en conjunto aumenta la sensibilidad diagnóstica.

Su uso en el diagnóstico diferencial
El uso de estas pruebas también es fundamental en el contexto del diagnóstico diferencial. Dependiendo de las características específicas para cada neuropatía o polineuropatía, los resultados de ambas pruebas permiten descartar algunos diagnósticos.
Por ejemplo, la polineuropatía diabética es una de las formas más comunes de neuropatía; los nervios son afectados de forma difusa (como lo implica su nombre) y la velocidad de conducción nerviosa suele estar considerablemente reducida.
En cambio, en casos de compresión o atrapamiento nervioso, como el síndrome del túnel carpiano, la alteración de la conducción nerviosa suele estar más localizada, afectando únicamente un nervio; el nervio mediano en el caso del síndrome del túnel carpiano.
Sin embargo, la sensibilidad diagnóstica de la EMG y los ECN depende de varios factores como la etapa de la neuropatía y la extensión del daño. En casos muy tempranos de neuropatía, es posible que los resultados de las pruebas no muestran alteraciones significativas. La precisión diagnóstica también aumenta conforme la enfermedad progresa.
Cabe destacar que la evaluación neurológica es el primer paso en el diagnóstico de una neuropatía, antes de cualquier prueba neurofisiológica. De hecho, el historial clínico y los síntomas del paciente pueden sugerir clínicamente la presencia de una neuropatía. Las pruebas complementarias, como el EMG y los ECN, permiten obtener una imagen completa del cuadro clínico del paciente. Asociados a otras pruebas complementarias como estudios de laboratorio o incluso pruebas genéticas, dependiendo del caso, aumenta la precisión diagnóstica. Aún así, la combinación de electromiografía y estudios de conducción nerviosa sigue siendo el estándar de oro para la evaluación funcional directa del sistema nervioso periférico y su relación con la actividad muscular.
Su uso para el seguimiento de la neuropatía
Por otro lado, las pruebas neurofisiológicas no sólo son importantes para el diagnóstico, sino también para el monitoreo neurológico de la progresión de la enfermedad. También son útiles para evaluar si el tratamiento ha sido eficaz, puesto que puede medir los cambios en la función nerviosa a lo largo del tiempo. Con la posibilidad de evaluar la respuesta a diversas estrategias terapéuticas, como medicamentos o fisioterapia, puede ajustarse el plan de tratamiento de acuerdo a los resultados.
En conclusión, ambos estudios son fundamentales para el diagnóstico de una neuropatía de cualquier etiología. La precisión diagnóstica aumenta al combinar los hallazgos de la evaluación neurológica con valoración de la función nerviosa gracias a ambas pruebas neurofisiológicas. Además, los estudios neurofisiológicos, permiten diferenciar entre diversos tipos de neuropatía, como la radiculopatía, la polineuropatía diabética y la compresión o atrapamiento nervioso. El uso de éstas y otras pruebas complementarias no sólo es útil para llegar a un diagnóstico definitivo de neuropatía, sino que también es fundamental para la evaluación de muchas condiciones neurológicas y, por lo tanto, aporta información valiosa en el estudio de diversas enfermedades.
