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¿Qué significa si pierdo sensibilidad en mis manos o pies?

Giovana Femat Roldán 8 de octubre de 2024 padecimientos

¿Qué significa si pierdo sensibilidad en mis manos o pies?

La pérdida de sensibilidad en las manos y los pies es un síntoma que puede estar asociado a múltiples condiciones médicas, pero principalmente es característico de la neuropatía periférica. Esta condición médica se manifiesta por el daño a los nervios periféricos, que son responsables de transmitir la información sensorial hasta el sistema nervioso central. Los pacientes experimentan entumecimiento en manos y pies, así como sensaciones anormales como hormigueo o ardor. Estas sensaciones (parestesias) son uno de los síntomas más típicos de la neuropatía. 

Causas de la neuropatía

Los nervios periféricos son responsables de la transmisión de impulsos nerviosos. Cuando estos nervios se dañan, pueden perder la capacidad de transmitir correctamente estos impulsos. Esta lesión neuronal es multifactorial y su origen puede incluir problemas circulatorios, compresión nerviosa, enfermedades metabólicas, etc. Como se mencionó anteriormente, los síntomas más comunes asociados con la neuropatía es la falta de sensibilidad táctil, sobre todo por el daño a los nervios periféricos. En cuestión de sensibilidad, destacan el entumecimiento en manos y pies, sensación de hormigueo o ardor, y en algunos casos la aparición del dolor neuropático. 

Una de las causas más comunes de neuropatía periférica es la diabetes, en tal caso se denomina neuropatía diabética. Ocurre cuando el daño nervioso es causado por niveles de glucosa elevados en sangre durante largos períodos de tiempo, usualmente por mal control de esta enfermedad o bien, por el tiempo de evolución. Los síntomas incluyen entumecimiento en manos y pies, pérdida de sensibilidad al tacto, dolor y hormigueo en las extremidades inferiores. Sin embargo, la diabetes no es la única causa de neuropatía. Problemas circulatorios como la aterosclerosis, pueden reducir el flujo sanguíneo a los nervios periféricos, lo que causa que éstos no reciban los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento. 

Aparte de las causas metabólicas y circulatorias, la compresión nerviosa es otro factor importante que puede provocar neuropatía desde un enfoque mecánico. Un ejemplo clásico es el síndrome del túnel carpiano, que se caracteriza por la compresión del nervio mediano, que atraviesa el túnel carpiano en la muñeca. En consecuencia, se presenta entumecimiento y hormigueo en las manos. La compresión nerviosa de forma crónica y continua en esta condición incluso puede evolucionar hasta debilidad muscular. El túnel del carpo es solo uno de los sitios anatómicos donde puede ocurrir una compresión nerviosa. La falta de sensibilidad táctil por compresión nerviosa puede ocurrir en cualquier extremidad.

Otras causas mecánicas de neuropatía incluyen lesiones traumáticas directamente sobre los nervios o por estiramiento o presión prolongada sobre ellos. En este contexto es esencial mencionar la fibromialgia, un trastorno que causa dolor crónico e hipersensibilidad muscular. Aunque no se asocia directamente con un daño nervioso, los pacientes con fibromialgia pueden presentar síntomas parecidos a la neuropatía periférica. La evidencia médica apunta a que en la fibromialgia existe una amplificación de las señales del dolor en el sistema nervioso, lo que provoca mayor sensibilidad a estímulos que normalmente no causarían dolor.

Las enfermedades autoinmunes también pueden causar neuropatía. Trastornos como el lupus o el síndrome de Guillain-Barré implican que el sistema inmunológico del cuerpo ataque los nervios, lo que conduce a inflamación y daño nervioso. La lesión nerviosa resultante ocasiona síntomas como pérdida de reflejos (mantenidos por la función de sensibilidad) o movilidad. 

Otros trastornos metabólicos que merecen una mención son las deficiencias de vitaminas, ya que bajos niveles séricos de algunas también pueden tener manifestaciones clínicas de neuropatía periférica. Por ejemplo, la falta de vitamina B12, esencial para el mantenimiento de la salud nerviosa y puede dar lugar a una neuropatía si no se corrige. Esta deficiencia se puede asociar a una condición médica llamada anemia perniciosa donde el cuerpo no puede absorber adecuadamente la vitamina B12.

Además, ciertos trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple, también pueden causar neuropatía al dañar la mielina, la cubierta protectora y que permite una rápida comunicación entre neuronas. Por otro lado, un accidente cerebrovascular (ACV) puede comprometer el flujo sanguíneo en el cerebro, afectando el procesamiento de la información de los nervios periféricos. 

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de una neuropatía requiere una evaluación médica detallada, en situaciones particulares, se complementa con pruebas de conducción nerviosa y análisis de sangre, para identificar posibles causas subyacentes, como diabetes, deficiencias vitamínicas, etc. 

El tratamiento depende de la causa subyacente y va desde control de enfermedades hasta intervenciones quirúrgicas. Además del tratamiento de la causa, existen terapias para aliviar los síntomas de neuropatía, como en el dolor neuropático o la fisioterapia para mejorar la movilidad y función muscular. 

Dada la complejidad y diversidad de etiologías que pueden manifestarse como pérdida de sensibilidad en las manos y pies, es crucial que los pacientes reciban atención en un centro especializado multidisciplinario.