¿Qué pasa si no trato la neuropatía a tiempo?
Giovana Femat Roldán 11 de junio de 2025 padecimientos

La neuropatía puede afectar el sistema nervioso periférico, el sistema nervioso autónomo, o ambos, lo que puede causar una variedad de síntomas y complicaciones, dependiendo del tipo y la gravedad de la neuropatía. Puede llevar a complicaciones graves, como lesiones en la piel, úlceras, infecciones, dolor crónico, problemas digestivos, cambios en la presión arterial y, en casos severos, incluso la pérdida de movilidad o la necesidad de amputación
¿Qué es la neuropatía?
La neuropatía periférica es un término general para las enfermedades nerviosas que afectan una subdivisión específica del sistema nervioso. Diversas afecciones pueden causar neuropatía periférica, lo que implica una amplia gama de síntomas. La neuropatía periférica también puede afectar diferentes partes del cuerpo, dependiendo de cómo y por qué se produce.
Puede referirse a cualquier afección que afecte los nervios periféricos. Los profesionales de la salud suelen usar los términos «neuropatía» y «polineuropatía» (que significa «enfermedad de muchos nervios») indistintamente con «neuropatía periférica». Los nervios periféricos son los más alejados del sistema nervioso central y suelen presentar los efectos más tempranos y graves de estas afecciones.
¿En qué enfermedades se presenta la neuropatía?
La neuropatía periférica se produce de dos formas principales:
- Neuropatía desmielinizante:
Ocurre cuando la capa de mielina del axón se deteriora o no se forma correctamente. Esto afecta la forma en que las señales viajan a través de la neurona.
- Degeneración axonal:
Provoca el deterioro y la muerte del axón. Cuanto más larga sea una neurona, peor será el efecto. Por eso, las afecciones de degeneración axonal tienden a afectar las piernas y los pies, que se encuentran más alejados de la médula espinal y dependen de conexiones que utilizan axones más largos. La degeneración axonal es el patrón más común observado en la neuropatía periférica.
La neuropatía puede ser causada por una variedad de enfermedades y condiciones, incluyendo diabetes, infecciones, enfermedades autoinmunes, consumo excesivo de alcohol, y exposición a ciertos medicamentos o toxinas. Además, algunas neuropatías pueden ser hereditarias.
¿Cuánto tarda en desarrollarse la neuropatía?
La evolución de la neuropatía periférica, en particular su cronología, depende en gran medida de su causa. Las lesiones pueden provocar su desarrollo instantáneamente o en cuestión de minutos u horas. Algunas formas tóxicas e inflamatorias de neuropatía periférica pueden desarrollarse rápidamente en días o semanas, mientras que la mayoría de las demás afecciones tardan meses, años o incluso décadas en desarrollarse.
Síntomas más frecuentes
La neuropatía es una condición que afecta los nervios periféricos, es decir, aquellos que conectan el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) con el resto del cuerpo. Dependiendo de los nervios afectados (sensitivos, motores o autonómicos), los síntomas pueden variar, pero existen algunos que son especialmente frecuentes y representan una señal de alarma importante.
A continuación, se describen los síntomas más comunes de la neuropatía, divididos por tipo de nervio afectado:
Síntomas sensitivos
Estos son los más comunes y suelen ser el motivo principal por el cual una persona busca atención médica. Se relacionan con la percepción de sensaciones anormales en la piel:
- Hormigueo o “entumecimiento” (parestesias):
Es una de las primeras señales. Muchas personas lo describen como “alfileres y agujas” o como si una parte del cuerpo estuviera “dormida”.
- Dolor ardoroso o punzante:
Puede sentirse como un ardor constante, punzadas eléctricas o una sensación de fuego. Es un dolor neuropático que suele empeorar por las noches.
- Sensación de pinchazos o calambres:
Sin una causa evidente, aparecen de manera espontánea o con el mínimo contacto.
- Hipersensibilidad al tacto (alodinia):
Tocar ligeramente la piel puede provocar dolor intenso. Incluso la ropa puede resultar molesta.
- Pérdida de sensibilidad:
En etapas avanzadas, la persona puede dejar de sentir calor, frío, dolor o presión. Esto es especialmente peligroso porque puede llevar a lesiones sin que se noten.
Síntomas motores
Cuando la neuropatía afecta los nervios motores, aparecen signos que interfieren con el movimiento y la fuerza:
- Debilidad muscular:
Las extremidades pueden sentirse pesadas, torpes o con dificultad para sostener objetos.
- Pérdida de coordinación (ataxia):
Caminar puede volverse inestable, especialmente en la oscuridad o en superficies irregulares.
- Fasciculaciones:
Son pequeñas contracciones musculares involuntarias que se notan como “saltos” bajo la piel.
- Atrofia muscular:
Con el tiempo, los músculos pueden disminuir de tamaño por falta de uso o daño nervioso.
Síntomas autonómicos
Estos son menos visibles, pero pueden ser muy significativos. Se deben a la afectación de los nervios que controlan funciones automáticas del cuerpo:
- Sudoración anormal:
Puede haber exceso de sudor o ausencia total de sudoración.
- Problemas digestivos:
Náuseas, sensación de llenura rápida, estreñimiento o diarrea, especialmente por la noche.
- Dificultades urinarias o disfunción sexual:
Problemas para vaciar la vejiga, incontinencia o disfunción eréctil.
- Mareos o desmayos:
Por hipotensión ortostática, es decir, una caída brusca de la presión al ponerse de pie.
Distribución de los síntomas
En la mayoría de los casos, los síntomas de la neuropatía comienzan en las zonas más distantes del cuerpo, como los pies y las manos, en forma de lo que se conoce como patrón “en guante y calcetín”. A medida que la neuropatía avanza, los síntomas pueden subir por las piernas o afectar también las manos.
Cualquier persona que presente dolor persistente, entumecimiento o debilidad sin causa aparente, especialmente si estos síntomas interfieren con sus actividades diarias o aparecen de forma progresiva, debe buscar una valoración médica especializada. Detectar la neuropatía a tiempo permite detener su progresión, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

¿Cómo se diagnostica la neuropatía periférica?
El diagnóstico de la neuropatía periférica suele implicar una combinación de métodos. Estos incluyen:
- Síntomas e historial médico.
El profesional de la salud probablemente hará preguntas sobre el historial médico y cualquier síntoma o cambio reciente que haya notado.
- Exámenes físicos y neurológicos:
El profesional de la salud busca signos físicos de neuropatía periférica, como cambios en la sensibilidad, debilidad muscular, cambios en los reflejos o dificultad para caminar y mantener el equilibrio.
Pruebas para diagnosticar la neuropatía:
Los tipos de pruebas más comunes para la neuropatía periférica (ya sea para confirmar el diagnóstico o descartar otras afecciones) incluyen:
- Análisis de sangre (pueden detectar muchos problemas, desde problemas del sistema inmunológico hasta toxinas y venenos, especialmente metales como el mercurio o el plomo).
- Electromiograma
- Ecografía del nervio
- Biopsia de nervio
- Pruebas genéticas
- Imágenes por resonancia magnética (IRM)
Tratamiento y manejo
El tratamiento y manejo de la neuropatía depende, en gran medida, de su causa, del tipo de nervios afectados (sensitivos, motores o autonómicos) y de la intensidad de los síntomas. Aunque en muchos casos no es posible revertir completamente el daño nervioso, un abordaje integral permite aliviar el dolor, mejorar la función y, sobre todo, recuperar calidad de vida.
A continuación se expone de forma detallada cómo se trata y maneja esta condición, incluyendo intervenciones médicas, farmacológicas, terapias complementarias y cambios en el estilo de vida.
1. Identificar y tratar la causa subyacente
Antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental encontrar qué está provocando la neuropatía. En muchos casos, tratar la causa puede detener la progresión e incluso permitir cierta recuperación nerviosa.
Algunas causas tratables incluyen:
- Diabetes mellitus:
Controlar los niveles de glucosa es esencial. La neuropatía diabética es una de las formas más comunes, y mantener la hemoglobina glucosilada en niveles óptimos es clave.
- Déficit de vitaminas (especialmente B12):
Suplementar puede revertir el daño si se detecta a tiempo.
- Alcoholismo:
La abstinencia y una nutrición adecuada son esenciales.
- Trastornos autoinmunes o inflamatorios:
Pueden requerir inmunoterapia o corticosteroides.
- Neuropatías por quimioterapia:
En estos casos se evalúan ajustes en el tratamiento oncológico y se implementan medidas de neuroprotección.
2. Tratamiento farmacológico del dolor neuropático
El dolor por neuropatía es diferente al dolor común y responde mejor a medicamentos específicos. No suele aliviarse con antiinflamatorios tradicionales (como el paracetamol o ibuprofeno). Los fármacos más usados incluyen:
Antidepresivos tricíclicos (como amitriptilina)
- Son efectivos en reducir el dolor al actuar sobre los neurotransmisores implicados en la percepción del dolor.
- También ayudan a dormir mejor si se administra por la noche.
Anticonvulsivos (como pregabalina o gabapentina)
- Disminuyen la excitabilidad de los nervios afectados.
- Suelen ser bien tolerados y son de los más prescritos.
Inhibidores de recaptura de serotonina y noradrenalina (como duloxetina o venlafaxina)
- Especialmente útiles cuando hay también síntomas de depresión o ansiedad acompañando al dolor.
Tratamientos tópicos
- Cremas con capsaicina o parches de lidocaína ayudan cuando el dolor es localizado.
Otras opciones
- En algunos casos seleccionados se consideran los opioides, aunque su uso prolongado no se recomienda por riesgo de dependencia.
- 3. Neurorehabilitación y fisioterapia
Cuando hay debilidad, desequilibrio o pérdida de la función motora, la fisioterapia y la rehabilitación juegan un papel clave.
- Ejercicio físico controlado:
Mejora la circulación y contribuye a la regeneración nerviosa.
- Terapia física personalizada:
Ayuda a fortalecer músculos y mejorar la coordinación.
- Terapias ocupacionales:
Enseñan a adaptar actividades diarias cuando la función está limitada.
4. Manejo de síntomas autonómicos
La neuropatía autonómica puede causar complicaciones significativas:
- Problemas gastrointestinales:
Requieren ajustes dietéticos y, a veces, fármacos procinéticos.
- Disfunción urinaria:
Puede necesitar entrenamiento vesical o medicamentos específicos.
- Hipotensión ortostática:
Se manejan con medias de compresión, hidratación adecuada y algunos medicamentos que elevan la presión arterial.
5. Terapias complementarias
Estas no sustituyen al tratamiento médico, pero pueden mejorar la calidad de vida cuando se integran adecuadamente:
- Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS):
Puede aliviar el dolor en zonas localizadas.
- Acupuntura:
Algunas personas reportan mejoría en el dolor y el bienestar general.
- Mindfulness y técnicas de relajación:
Ayudan a manejar la ansiedad y el dolor crónico.
6. Cuidado de los pies (en neuropatías diabéticas)
Es indispensable para prevenir úlceras e infecciones:
- Revisar los pies todos los días.
- Usar calzado cómodo y evitar caminar descalzo.
- Consultar ante cualquier herida, por pequeña que parezca.
7. Apoyo emocional y psicológico
El dolor crónico, la limitación funcional y la incertidumbre pueden generar ansiedad, depresión o aislamiento. La atención psicológica, los grupos de apoyo y la orientación terapéutica son pilares esenciales del tratamiento integral.
