¿Por qué se duermen los pies o las manos con frecuencia?
Giovana Femat Roldán 29 de septiembre de 2024 padecimientos

Es común escuchar a muchas personas quejarse de que sienten sus pies o manos dormidos, una sensación incómoda que puede ir acompañada de hormigueo, entumecimiento o incluso pequeñas punzadas de dolor. Aunque este fenómeno puede ser pasajero y completamente inofensivo, en otros casos, cuando ocurre con demasiada frecuencia, puede ser una señal de que algo más profundo está sucediendo en nuestro sistema nervioso periférico.
Desde la perspectiva de un neurólogo especialista en la atención de la neuropatía periférica, esta sensación recurrente puede estar vinculada a varios factores. Uno de los principales culpables es el daño o la disfunción de los nervios periféricos, que son los encargados de transmitir información entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Cuando estos nervios se ven afectados, ya sea por compresión, enfermedades crónicas o factores hereditarios, el flujo normal de señales nerviosas se altera, resultando en sensaciones anormales, como el adormecimiento.
Causas más comunes de esta sensación:
- Compresión nerviosa
Estar en una misma posición durante demasiado tiempo puede ejercer presión sobre los nervios y bloquear la circulación. Esto es lo que comúnmente experimentamos cuando se nos duermen las piernas o los brazos tras sentarnos en una posición incómoda o dormir con el brazo debajo del cuerpo. Sin embargo, cuando el adormecimiento es persistente, puede ser señal de algo más crónico, como el síndrome del túnel carpiano en las manos o la compresión del nervio ciático en las piernas.
- Neuropatía diabética
La diabetes es una de las principales causas de neuropatía periférica. Los altos niveles de glucosa en sangre pueden dañar los nervios con el tiempo, especialmente en las extremidades. Este daño puede causar entumecimiento y hormigueo, principalmente en los pies y las manos. Para los pacientes diabéticos, este tipo de neuropatía no solo es molesto, sino que también puede ser peligroso, ya que puede llevar a complicaciones como úlceras o infecciones no detectadas.
- Deficiencia de vitaminas
Las vitaminas del grupo B, especialmente la B12, son fundamentales para la salud de los nervios. Una deficiencia prolongada puede llevar a neuropatía y provocar síntomas como el adormecimiento o el hormigueo en las extremidades. Mantener una dieta equilibrada o consultar a un especialista sobre la suplementación adecuada puede ser clave en estos casos.

- Uso de alcohol
El consumo excesivo de alcohol puede ser tóxico para los nervios periféricos y causar neuropatía alcohólica. Esta condición suele afectar las piernas más que las manos y provoca debilidad, dolor, adormecimiento o una combinación de estos síntomas.
- Enfermedades autoinmunes
Algunas enfermedades, como el síndrome de Guillain-Barré o el lupus, pueden atacar los nervios periféricos y causar neuropatía. En estos casos, el adormecimiento es solo uno de varios síntomas y suele ir acompañado de debilidad muscular y dolor.
- Trastornos hereditarios
Existen formas de neuropatía que son hereditarias, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth. Estos trastornos suelen manifestarse en la infancia o la adolescencia y pueden progresar lentamente con el tiempo, afectando la capacidad de caminar, el equilibrio y la sensación en las extremidades.
¿Qué hacer si se te duermen los pies o las manos con frecuencia?
Es importante no ignorar esta señal si ocurre de manera frecuente o si el entumecimiento se prolonga. La neuropatía periférica es una afección que puede empeorar con el tiempo si no se aborda adecuadamente. Como neurólogo especializado en la atención del dolor neuropático, recomendaría los siguientes pasos:
- Consulta a un especialista. Un diagnóstico temprano es crucial para determinar la causa subyacente de la neuropatía. Esto puede incluir análisis de sangre, estudios de conducción nerviosa o resonancias magnéticas para evaluar posibles daños.
- Control de condiciones crónicas. Si tienes diabetes o una deficiencia de vitaminas, es esencial mantener estas condiciones bajo control. Un buen manejo de los niveles de glucosa en sangre, por ejemplo, puede prevenir un mayor daño a los nervios.
- Modificaciones en el estilo de vida. Reducir el consumo de alcohol, asegurarse de tener una dieta equilibrada y evitar posiciones que compriman los nervios durante períodos prolongados pueden ayudar a aliviar estos síntomas.
En resumen, si sientes que tus pies o manos se duermen con más frecuencia de lo normal, es importante prestarle atención. No siempre es algo inofensivo, y puede ser una señal de que tu sistema nervioso periférico necesita atención. En muchos casos, una intervención temprana puede evitar complicaciones a largo plazo y mejorar tu calidad de vida.
