Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Factores de riesgo para neuropatía

Giovana Femat Roldán 5 de marzo de 2025 padecimientos

Factores de riesgo para neuropatía

La neuropatía es una condición que afecta el funcionamiento de los nervios periféricos, lo que puede provocar síntomas como dolor, debilidad, entumecimiento y alteraciones en la sensibilidad. Existen múltiples factores de riesgo que pueden contribuir a su desarrollo. Estos factores pueden clasificarse en diferentes categorías de acuerdo a su origen, como enfermedades crónicas, deficiencias nutricionales, etc. 

Enfermedades crónicas y la neuropatía

Varias enfermedades pueden dañar los nervios con el paso del tiempo. Principalmente, la diabetes es una de las causas más importantes de neuropatía, ya que los altos niveles de glucosa en sangre pueden lesionar las fibras nerviosas, sobre todo de manos y pies. La hipertensión arterial también es un factor de riesgo coadyuvante, ya que puede reducir el flujo sanguíneo a los nervios, privándolos de oxígeno y nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. 

Sin embargo, la diabetes y la hipertensión no son las únicas enfermedades crónicas que causan neuropatía. Las enfermedades de origen autoinmune, pueden hacer que el sistema inmunológico ataque por error a los nervios, causando inflamación y daño. Algunos ejemplos son la artritis reumatoide y el lupus.

Las enfermedades renales pueden generar la acumulación de toxinas que dañan las fibras nerviosas. El hipotiroidismo también puede afectar la función de los nervios debido a la disminución del metabolismo y el mal funcionamiento de las células nerviosas.

Afecciones agudas

Las infecciones pueden dañar directamente los nervios o desencadenar una respuesta inmunitaria que los afecte. Entre ellas, las infecciones virales, como el herpes zóster y el VIH, pueden atacar el sistema nervioso, causando dolor y disfunción. De forma parecida, las infecciones bacterianas, como la enfermedad de Lyme o la lepra, también pueden causar daño neurológico progresivo si no son tratadas adecuadamente. 

Deficiencias nutricionales 

Las deficiencias vitamínicas también pueden provocar neuropatía, especialmente las vitaminas del grupo B, como B1, B6 y B12, que son esenciales para la salud de los nervios. Desde otro enfoque, la desnutrición o la mala absorción de nutrientes en enfermedades como la enfermedad celíaca o el alcoholismo crónico pueden aumentar este riesgo. 

Trastornos metabólicos y otros factores hereditarios

Algunas enfermedades como los trastornos metabólicos, pueden aumentar el riesgo de neuropatía al perder la función normal de los nervios. Por ejemplo, en la enfermedad de Fabry se acumulan sustancias en el cuerpo que dañan a los nervios periféricos.

En esa misma línea, la genética desempeña un papel importante. Existen trastornos neurológicos hereditarios, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, que afectan la estructura y función de los nervios, predisponiendo a quienes la padecen a desarrollar síntomas neurológicos desde enfermedades tempranas, incluyendo neuropatía. 

Daño por exposición

La exposición a sustancias dañinas también es un factor de riesgo para el desarrollo de neuropatía. Habitualmente pensamos en la exposición a toxinas como los metales pesados (plomo o mercurio) o pesticidas, todos ellos interfieren con la función nerviosa normal. Sin embargo, otras sustancias como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol también pueden dañar los nervios pues afectan la circulación sanguínea o provocan deficiencias nutricionales, respectivamente. 

Además, algunos tratamientos médicos también pueden tener efectos adversos sobre los nervios. La quimioterapia, utilizada en el tratamiento del cáncer, puede causar daño neurológico en algunos pacientes, provocando entumecimiento y hormigueo en las extremidades. Además, ciertos medicamentos tienen efectos neurotóxicos, como algunos antibióticos o fármacos utilizados para tratar enfermedades. 

Lesiones físicas sobre los nervios

El daño físico a los nervios es otra causa común de neuropatía. Un trauma físico, como fracturas, accidentes automovilísticos o golpes fuertes, puede provocar daño nervioso directo. Asimismo, algunas cirugías pueden ocasionar lesiones en los nervios cercanos, ya sea por manipulación de los tejidos o por la inflamación postoperatoria. 

Además, la presión sobre los nervios, causada por posturas inadecuadas, tumores, hernias de disco o el uso repetitivo de ciertas partes del cuerpo (como en el síndrome del túnel carpiano) puede llevar a la compresión de los nervios y a la aparición de síntomas neuropáticos. 

Estilo de vida y factores de riesgo modificables

Por último, hay algunos hábitos del estilo de vida que pueden influir en el desarrollo de neuropatía de forma indirecta. La obesidad, puede contribuir a enfermedades metabólicas que afectan finalmente la función de los nervios. También, relacionado con ello, es el sedentarismo, que puede llevar a una mala circulación sanguínea, reduciendo el suministro de oxígeno y nutrientes a los nervios. 

¿Qué síntomas se presentan con la neuropatía?

La neuropatía se refiere al daño o disfunción de los nervios periféricos, que son los encargados de transmitir señales entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Dependiendo del tipo de nervios afectados (sensitivos, motores o autónomos), los síntomas pueden variar considerablemente. A continuación, se describen los síntomas más comunes asociados con la neuropatía:

1. Síntomas Sensitivos

Estos síntomas se producen cuando los nervios sensoriales están dañados y pueden incluir:

  • Dolor: Puede ser agudo, punzante, ardiente o tipo descarga eléctrica.
  • Hormigueo (parestesia): Sensación de «alfileres y agujas» en las extremidades.
  • Entumecimiento: Pérdida de la sensibilidad, especialmente en manos y pies.
  • Aumento de la sensibilidad (hiperestesia): Incluso un leve roce puede resultar doloroso.
  • Disminución de la sensibilidad (hipoestesia): Se reduce la capacidad para percibir el tacto, la temperatura o el dolor.
  • Sensación de guantes o calcetines: Sensación de tener una capa extra alrededor de las manos o los pies.

2. Síntomas Motores

Cuando la neuropatía afecta a los nervios motores, que controlan el movimiento muscular, pueden aparecer:

  • Debilidad muscular: Dificultad para realizar actividades cotidianas, como caminar o sostener objetos.
  • Pérdida de masa muscular (atrofia): Especialmente en las extremidades.
  • Calambres y espasmos: Dolorosos y, a veces, incapacitantes.
  • Problemas de coordinación y equilibrio: Mayor tendencia a caídas.

3. Síntomas Autónomos

El daño a los nervios autónomos, que controlan funciones involuntarias del cuerpo, puede provocar:

  • Problemas digestivos: Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
  • Alteraciones en la presión arterial: Mareos o desmayos al ponerse de pie (hipotensión ortostática).
  • Disfunción vesical: Dificultad para vaciar la vejiga o incontinencia.
  • Problemas de sudoración: Exceso o falta de sudoración.
  • Dificultades sexuales: Disfunción eréctil en hombres o problemas de lubricación en mujeres.

4. Otros Síntomas

En algunos casos, la neuropatía puede manifestarse con:

  • Sensación de frío o calor extremos en las extremidades.
  • Úlceras o heridas que tardan en cicatrizar, especialmente en personas con neuropatía diabética.
  • Cambios en la piel, el cabello o las uñas.

¿Cuándo Consultar a un Especialista?

Si presentas síntomas persistentes de dolor, entumecimiento o debilidad en las extremidades, es fundamental acudir a un neurólogo para una evaluación detallada. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden mejorar significativamente la calidad de vida y prevenir complicaciones a largo plazo.

Conclusión

La neuropatía es una afección con múltiples causas y factores de riesgo, muchos de los cuales pueden modificarse o controlarse con un estilo de vida saludable y el seguimiento médico adecuado. Identificar y tratar a tiempo condiciones como la diabetes, la hipertensión y las deficiencias vitamínicas, puede ayudar a reducir el riesgo de daño neurológico.