¿Por qué se entumecen los pies al caminar o estar de pie?
Giovana Femat Roldán 19 de junio de 2025 padecimientos

La sensación de “alfileres”, zumbidos o pie dormido que aparece al caminar distancias cortas no siempre se debe a un zapato apretado. En muchas personas ese síntoma marca el inicio de una neuropatía, un trastorno del sistema nervioso periférico en el que los axones se dañan y envían señales equivocadas o ninguna señal. Los nervios que viajan a las piernas son largos y vulnerables: basta un desajuste metabólico, una compresión sostenida o un déficit de nutrientes para que surjan hormigueo, ardor y pérdida de sensibilidad.
El primer indicio suele ser entumecimiento de pies que se instala al permanecer de pie y remite parcialmente al sentarse. El segundo es la sensación de hormigueo que sube por los tobillos como corriente eléctrica. Algunos lo describen como caminar sobre algodones; otros, como pisar brasas. La caminata dolorosa se hace evidente en superficies duras o al final del día, cuando el agotamiento muscular y la inflamación local dejan al descubierto la falta de señal nerviosa. Con el tiempo aparece debilidad muscular: cuesta levantar la punta del pie o sostenerse en puntas, lo que altera la biomecánica y aumenta el riesgo de caídas.
Síntomas clave que delatan nervios dañados
No todos sienten ardor; algunos perciben frío excesivo mientras otros pierden por completo la capacidad de diferenciar texturas. Los neurólogos agrupan los signos en tres categorías principales:
- Sensitivos: hormigueo, pinchazos, ardor en los pies, dolor punzante, hipersensibilidad al roce de las sábanas.
- Motores: torpeza al subir escaleras, calambres nocturnos, atrofia de músculos interóseos, deformidad de dedos.
- Autonómicos: sudoración desigual, palidez extrema o cambios de temperatura en el dorso del pie, indicadores de daño al nervio simpático.
Cuando el cuadro combina más de un dominio, se habla de neuropatía mixta y la disfunción es más compleja de revertir.
Tipos de neuropatía y cómo diferenciarlos
Los especialistas dividen el trastorno según la causa y el patrón de distribución:
- Neuropatía diabética:
Por mucho es la más común. La glucosa alta crónica va dañando tanto el nervio como la capa protectora que lo recubre. El daño inicia de distal a proximal, es decir, de pies hacia la pierna, produciendo el clásico “calcetín” de entumecimiento.
- Neuropatía por deficiencias vitamínicas:
Falta de B12, B1 o B6 altera la síntesis de mielina; suele ir acompañada de anemia o trastornos digestivos.
- Compresión nerviosa:
Atrapamientos como síndrome del túnel tarsiano o radiculopatía lumbar. El entumecimiento empeora al permanecer de pie y mejora al cambiar de postura.
- Neuropatía inflamatoria o autoinmune:
Guillain-Barré y CIDP producen debilidad ascendente y son potencialmente reversibles si se tratan pronto.
- Neuropatía tóxica:
Quimioterapia, alcohol crónico o plomo deterioran el axón; la clave es eliminar la exposición.
- Neuropatía hereditaria:
Charcot-Marie-Tooth y otros síndromes genéticos; se detectan con historia familiar y pruebas moleculares.
Saber a qué grupo pertenece un paciente orienta el tratamiento: no es lo mismo controlar la glucosa que descomprimir un nervio o suplementar cobalamina.

Causas frecuentes que podemos modificar
Aunque existen etiologías raras, los clínicos insisten en vigilar lo que más daña los nervios a largo plazo:
1. Diabetes mal controlada
Una de las causas más comunes de neuropatía periférica es la neuropatía diabética. Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante largos periodos, los nervios se dañan progresivamente.
¿Qué se puede modificar?
- Control estricto de la glucosa en sangre
- Mejora de la alimentación y el índice glucémico de los alimentos
- Ejercicio físico regular
- Cumplimiento de tratamientos antidiabéticos
Un buen control metabólico no solo previene la aparición de neuropatía, también puede frenar su avance.
2. Consumo excesivo de alcohol
El alcoholismo crónico daña los nervios por toxicidad directa y también por deficiencias nutricionales asociadas, como la falta de vitamina B1 (tiamina).
¿Qué se puede modificar?
- Abandono del consumo de alcohol
- Apoyo psicológico o psiquiátrico
- Terapia de desintoxicación
- Corrección de deficiencias nutricionales asociadas
Detener el consumo de alcohol puede detener el avance de la neuropatía e incluso permitir cierta recuperación en fases iniciales.
3. Déficits nutricionales
Una mala absorción intestinal, una dieta desequilibrada o enfermedades como la celiaquía o el alcoholismo pueden llevar a deficiencias de vitaminas esenciales para la salud del sistema nervioso.
Vitaminas implicadas más comúnmente:
- B1 (tiamina)
- B6 (piridoxina)
- B12 (cobalamina)
- E (tocoferol)
- Ácido fólico
¿Qué se puede modificar?
- Mejorar la calidad nutricional de la dieta
- Suplementar las vitaminas faltantes según diagnóstico médico
- Tratar las enfermedades que interfieren con la absorción de nutrientes
4. Exposición a tóxicos o medicamentos
Algunas personas desarrollan neuropatía como efecto adverso a ciertos medicamentos (quimioterapia, antibióticos como metronidazol, fármacos para el VIH) o por exposición a sustancias tóxicas (arsénico, plomo, solventes industriales).
¿Qué se puede modificar?
- Reevaluar los tratamientos con supervisión médica
- Minimizar la exposición a ambientes o sustancias tóxicas
- Utilizar equipo de protección en entornos laborales de riesgo
5. Infecciones tratables
Algunas infecciones virales o bacterianas, como el VIH, la hepatitis B o C, la enfermedad de Lyme o la lepra, pueden causar neuropatía.
¿Qué se puede modificar?
- Diagnóstico temprano de la infección
- Tratamiento oportuno con antivirales o antibióticos
- Vacunación preventiva en algunos casos
Atender la infección de base puede evitar que el daño neurológico se agrave.
6. Enfermedades autoinmunes tratables
Algunas neuropatías tienen un origen autoinmune, como en el síndrome de Guillain-Barré, el lupus, o algunas formas de vasculitis. Aunque no siempre se pueden prevenir, sí pueden controlarse.
¿Qué se puede modificar?
- Tratamiento inmunosupresor o inmunomodulador
- Seguimiento especializado neurológico y reumatológico
- Detección temprana de brotes o recurrencias
7. Compresión nerviosa crónica
Situaciones como el síndrome del túnel carpiano, las hernias de disco, o posturas mantenidas que presionan ciertos nervios pueden causar neuropatía por atrapamiento.
¿Qué se puede modificar?
- Mejorar la ergonomía en el trabajo
- Cambiar hábitos posturales
- Realizar fisioterapia
- En algunos casos, cirugía descompresiva
8. Hipotiroidismo no tratado
El hipotiroidismo puede afectar los nervios periféricos con el paso del tiempo, especialmente si no se trata.
¿Qué se puede modificar?
- Diagnóstico temprano
- Terapia de reemplazo hormonal con levotiroxina
- Monitoreo endocrinológico constante
9. Enfermedad renal crónica
En etapas avanzadas, la acumulación de toxinas en sangre (uremia) puede dañar los nervios periféricos.
¿Qué se puede modificar?
- Control de la presión arterial y de la diabetes para prevenir el deterioro renal
- Adecuación nutricional y de hábitos de vida
- Tratamiento oportuno con diálisis si es necesario
El camino del diagnóstico médico
El neurólogo comienza con exploración sensitiva (algodón, alfiler, diapasón), valoración motora y pruebas de reflejos. Si se sospecha neuropatía, solicita un estudio de conducción nerviosa y electromiografía para medir la velocidad y la amplitud de la señal eléctrica; velocidades bajas o amplitudes reducidas confirman la lesión axonal o desmielinizante. Los análisis sanguíneos incluyen glucosa, HbA1c, B12, TSH y pruebas renales; a veces se añaden anticuerpos autoinmunes. La resonancia lumbar ayuda a descartar compresión radicular. Un diagnóstico certero evita tratamientos innecesarios y dirige al paciente al programa de rehabilitación neurológica correcto.
Opciones de tratamiento para neuropatía
No existe cura mágica, pero sí varias opciones terapéuticas que se ofrecen según la causa y severidad de la neuropatía:
- Control etiológico: glicemias en rango, suplementos de vitamina B12 o cirugía descompresiva.
- Fármacos para dolor neuropático: duloxetina, pregabalina, gabapentina o amitriptilina, indicados por un médico especialista.
- Crema tópica de capsaicina y parches de lidocaína para ardor focal.
- Fisioterapia de fuerza y equilibrio, indispensable para evitar caídas y mejorar el retorno venoso.
- Educación en cuidado del pie diabético: inspección diaria, calzado ancho, evitar fuentes de calor directo para prevenir ulceraciones por pérdida de sensibilidad.
Vivir con neuropatía sin renunciar a la actividad
La estrategia de rehabilitación enfatiza la reutilización de la musculatura intrínseca del pie mediante ejercicios con banda elástica y recogida de objetos con los dedos. Caminar en agua templada reduce el impacto y estimula la propiocepción. Plantillas con descarga de presión evitan dolor en la caminata dolorosa. Mindfulness y técnicas de relajación disminuyen la percepción dolorosa al modular el sistema límbico.
Adoptar un plan integral —control de causa, medicación, fisioterapia y hábitos saludables— frena la progresión y permite recuperar calidad de vida. Si el entumecimiento de pies persiste o avanza, la visita temprana al neurólogo evita sorpresas y abre la puerta a un tratamiento personalizado antes de que la debilidad cambie tu forma de caminar o limite tu independencia.
