Dolor en las costillas: ¿Es por un nervio o por el corazón?
Giovana Femat Roldán 16 de junio de 2025 padecimientos

Sentir un dolor en costillas puede ser desconcertante. En muchos casos, la primera preocupación es que algo esté mal con el corazón. Sin embargo, no todo dolor torácico está relacionado con un problema cardíaco. Una causa frecuente, y a menudo subestimada, es la neuralgia intercostal, un tipo de dolor neuropático que se origina por la afectación de los nervios intercostales.
¿Qué son los nervios intercostales y qué es la neuralgia intercostal?
Los nervios intercostales son prolongaciones nerviosas que nacen de la médula espinal torácica y recorren el espacio entre cada costilla. Estos nervios son responsables de transmitir la sensibilidad y el movimiento a la pared del tórax, la parte superior del abdomen y parte de la espalda.
Cuando estos nervios se lesionan, irritan, inflaman o comprimen, se produce lo que se conoce como neuralgia intercostal, una forma de dolor neuropático que puede ser muy molesto e incapacitante.
El dolor en estos casos no proviene de músculos ni de huesos, sino del mismo nervio afectado, lo que le da características muy particulares.
¿Cómo se siente un dolor de tipo neuropático en las costillas?
El dolor neuropático se distingue por su naturaleza diferente a otros tipos de dolor. En la neuralgia intercostal, el dolor es:
- Punzante o eléctrico, como una descarga.
- Ardoroso o quemante en algunos casos.
- Unilateral, es decir, aparece solo de un lado del tórax.
- Persistente, con exacerbaciones intermitentes.
- Aumenta con el movimiento, la respiración profunda, la tos o la risa.
- A veces se acompaña de hormigueo en el torso o adormecimiento costal.
- Puede haber sensibilidad en la piel, hipersensibilidad al tacto o a la ropa.
- Es frecuente que el dolor se irradie desde la columna hacia el pecho o viceversa.
Es importante recalcar que este dolor no está relacionado con el esfuerzo físico, a diferencia del dolor cardíaco, y suele ser más localizado.
¿Qué causa una neuralgia intercostal?
Entre las causas más frecuentes de este dolor en costillas de origen nervioso se encuentran:
- Traumatismos en la zona del tórax, como fracturas costales.
- Pinzamiento nervioso por hernias discales torácicas o escoliosis.
- Cirugías previas en la región torácica, abdominal o mamaria, que pueden lesionar los nervios.
- Herpes zóster, incluso antes de que aparezca el sarpullido.
- Posturas prolongadas o movimientos repetitivos, que generan irritación de los nervios intercostales.
- Algunas enfermedades metabólicas, como la diabetes, que pueden generar neuropatía periférica.
- En ciertos casos, no se identifica una causa específica, y se clasifica como idiopática.

¿Cómo diferenciar un dolor por nervios de un dolor por el corazón?
Esta es una de las preguntas más importantes, ya que confundir un dolor de origen cardíaco con uno nervioso puede tener consecuencias graves. Si bien ambos pueden aparecer en el pecho o costado, hay diferencias clave:
- El dolor nervioso suele estar bien localizado, es punzante, quema o da descargas, y no se relaciona con el esfuerzo físico.
- El dolor cardíaco es más profundo, difuso, empeora con el esfuerzo y puede ir acompañado de sudoración, náuseas, palpitaciones o sensación de falta de aire.
- La neuralgia intercostal, por otro lado, aumenta con el movimiento del tronco, la respiración profunda o al presionar la zona afectada.
Aun así, ante la duda, lo más seguro es acudir a valoración médica, especialmente si se tienen factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o antecedentes familiares.
¿Cómo se diagnostica un dolor neuropático en las costillas?
El diagnóstico se basa primero en una evaluación neurológica cuidadosa. El especialista revisará:
- La localización y tipo del dolor.
- La relación del dolor con movimientos, respiración o posturas.
- La presencia de hormigueo, adormecimiento o alteraciones en la sensibilidad.
Además, se pueden solicitar pruebas de diagnóstico para confirmar la causa o descartar otras enfermedades:
- Resonancia magnética de columna torácica si se sospecha compresión o hernia discal.
- Electromiografía (EMG), que permite evaluar la función de los nervios y músculos intercostales.
- Estudios de conducción nerviosa, útiles para valorar daño neurológico periférico.
- En algunos casos, se realiza bloqueo diagnóstico del nervio afectado: si el dolor mejora tras la inyección de anestésico local, se confirma el origen nervioso.
¿Qué tratamiento existe para la neuralgia intercostal?
El tratamiento para neuralgia depende de la causa y de la intensidad del dolor. Algunas opciones incluyen:
- Medicamentos para dolor neuropático, como gabapentina, pregabalina o amitriptilina. Estos no son analgésicos comunes, sino fármacos que actúan específicamente sobre los nervios.
- Analgésicos convencionales, como paracetamol o antiinflamatorios, pueden usarse como apoyo pero son poco eficaces solos.
- Bloqueos nerviosos con anestésicos locales y esteroides, que se inyectan en la zona afectada para aliviar el dolor.
- Fisioterapia y terapia física, en especial si hay limitación de movimiento o contracturas asociadas.
- En casos crónicos, algunos pacientes se benefician de tratamientos con radiofrecuencia, estimulación eléctrica transcutánea (TENS) o incluso neuromodulación.
- También pueden emplearse parches de lidocaína o capsaicina, que ayudan a disminuir la transmisión del dolor a nivel cutáneo.
Es muy importante evitar la automedicación, ya que muchos de estos tratamientos requieren vigilancia médica para evitar efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos.
¿Cuándo consultar con un especialista?
Debes acudir con un médico o neurólogo si:
- Tienes dolor punzante en costillas que no mejora con el tiempo.
- Notas hormigueo, adormecimiento o cambios en la sensibilidad de la piel del tórax.
- El dolor aparece sin esfuerzo y se mantiene de forma persistente por días o semanas.
- Has tenido una cirugía torácica reciente o una infección como herpes zóster.
- Tienes antecedentes de neuropatía por diabetes u otra causa.
Un diagnóstico temprano mejora el pronóstico y permite aplicar tratamientos más eficaces.
