¿Cuáles son las causas de la neuropatía periférica?
Giovana Femat Roldán 28 de mayo de 2024 padecimientos

La neuropatía periférica es un problema de salud que ocurre cuando se dañan los nervios periféricos, es decir, los nervios que conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo (manos, pies, piel, músculos y órganos).
Cuando estos nervios no funcionan bien, pueden aparecer síntomas como:
- Hormigueo o “piquetes” en manos o pies
- Entumecimiento o pérdida de sensibilidad
- Dolor tipo ardor o eléctrico
- Debilidad muscular
- Torpeza al caminar, caídas o mala coordinación
Lo más importante: la neuropatía periférica no es una sola enfermedad, sino un “síndrome” con múltiples causas posibles. Identificar el origen es clave porque el tratamiento depende de la causa y, en muchos casos, sí se puede frenar el avance si se atiende a tiempo.
Causas más frecuentes de neuropatía periférica
A continuación, te explico las causas más comunes y por qué pueden afectar a los nervios.
1) Diabetes mellitus (neuropatía diabética)
La diabetes es una de las causas más frecuentes de neuropatía periférica. Con el tiempo, los niveles elevados de glucosa pueden afectar a los nervios y a los vasos sanguíneos pequeños que los nutren.
Suele iniciar en los pies y avanzar de forma gradual.
Síntomas típicos:
- Hormigueo o adormecimiento en plantas de los pies
- Sensación de ardor nocturno
- Disminución de la sensibilidad (esto aumenta el riesgo de heridas sin darse cuenta)
Un buen control médico de la glucosa y otros factores (presión, colesterol) puede ayudar a retrasar o reducir la progresión.
2) Deficiencias nutricionales (sobre todo vitaminas del grupo B)
Algunas vitaminas son esenciales para el sistema nervioso. En especial:
- Vitamina B12
- Vitamina B1 (tiamina)
- Vitamina B6 (piridoxina)
Una deficiencia puede provocar síntomas como:
- Entumecimiento y hormigueo
- Debilidad
- Problemas de equilibrio
Importante: no es recomendable automedicarse suplementos “por si acaso”. Algunas vitaminas en exceso (como B6) también pueden causar daño nervioso. Lo más seguro es evaluarlo con un médico.
3) Enfermedades autoinmunes
En ciertas enfermedades, el sistema inmunológico puede afectar los nervios de forma directa o indirecta. Algunas asociaciones conocidas incluyen:
- Lupus
- Artritis reumatoide
- Síndrome de Sjögren
- Vasculitis
- Síndrome de Guillain-Barré (más agudo)
Estas neuropatías pueden presentarse con:
- Dolor
- Debilidad
- Pérdida de reflejos
- Evolución rápida en algunos casos (por ejemplo, Guillain-Barré)
En estas causas, el diagnóstico oportuno es crucial porque el tratamiento puede requerir un manejo especializado.
4) Infecciones
Algunas infecciones pueden afectar los nervios periféricos, como:
- Herpes zóster (culebrilla)
- VIH
- Otras infecciones menos comunes, según el caso clínico
Un ejemplo frecuente es la neuralgia postherpética, donde el dolor persiste después de que la erupción del zóster desaparece.
En estos casos, el manejo médico busca control del dolor, atención del virus cuando aplica y reducción de complicaciones.
5) Toxinas y sustancias (incluyendo alcohol)
Ciertas sustancias pueden ser tóxicas para el sistema nervioso.
Ejemplos:
- Consumo excesivo de alcohol (neuropatía alcohólica)
- Exposición a químicos industriales
- Metales pesados (según contexto laboral)
La neuropatía por alcohol suele manifestarse con:
- Dolor y calambres
- Debilidad
- Sensación de “quemazón” o adormecimiento en piernas y pies
Lo más importante aquí es detectar la causa y prevenir mayor daño, además del tratamiento de los síntomas.
6) Medicamentos (incluida quimioterapia)
Algunos tratamientos pueden afectar los nervios como efecto secundario, especialmente ciertos medicamentos usados en quimioterapia.
Esto puede causar:
- Dolor o sensibilidad al contacto
- Entumecimiento en manos y pies
- Dificultad con actividades finas (botones, escritura)
Si estás en tratamiento oncológico y aparece este tipo de síntomas, no lo ignores: coméntalo con tu equipo médico. Muchas veces se pueden ajustar estrategias para reducir el impacto.
7) Traumatismos, compresión o lesiones de nervios
Algunos casos de neuropatía ocurren por daño directo o compresión del nervio, por ejemplo:
- Accidentes o fracturas
- Lesiones en cuello o espalda (con síntomas hacia brazos o piernas)
- Compresiones como síndrome del túnel carpiano
En estas situaciones, los síntomas pueden ser:
- Localizados en una zona específica
- Relacionados con posturas, movimientos o esfuerzo repetitivo
Aquí el diagnóstico se basa en localizar qué nervio está afectado y por qué.
8) Enfermedades hereditarias
Existen neuropatías de origen genético, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, que suelen iniciar desde edades tempranas o adolescencia.
Pueden causar:
- Debilidad progresiva
- Dificultad para correr o caminar
- Cambios en la forma del pie (arcos muy marcados, por ejemplo)
No es “culpa” del paciente y requiere evaluación neurológica, rehabilitación y seguimiento.
9) Enfermedad renal o hepática crónica
Cuando el riñón o el hígado no funcionan bien, pueden acumularse sustancias que afectan varios órganos, incluidos los nervios.
Puede presentarse con:
- Hormigueo
- Dolor
- Debilidad
En estos casos, el manejo suele ser integral junto con medicina interna/nefrología/hepatología.
10) Neuropatía idiopática (sin causa identificable)
En algunos pacientes, incluso con estudios completos, no se identifica una causa clara. Esto se conoce como neuropatía idiopática.
Esto no significa que no sea real o que “todo esté en la mente”. Significa que la medicina no siempre logra detectar el origen con los estudios disponibles.
Aun así, sí se puede trabajar en:
- Control del dolor
- Protección del pie
- Prevención de caídas
- Recuperación funcional
¿Qué hacer si sospecho neuropatía periférica?
Si notas síntomas persistentes como hormigueo, entumecimiento o dolor en manos o pies, lo más seguro es acudir a valoración médica. Entre más temprano se estudie, más posibilidades hay de encontrar causas tratables y evitar complicaciones.

Señales de alarma: ¿cuándo acudir a urgencias?
Busca atención médica urgente si aparece cualquiera de estas situaciones:
- Debilidad súbita en piernas o brazos (especialmente si progresa en horas o días)
- Dificultad para caminar, levantarte o sostener objetos de forma repentina
- Sensación de falta de aire o debilidad que sube rápidamente (posible problema neurológico agudo)
- Pérdida repentina de control de esfínteres (orina o evacuación)
- Dolor intenso acompañado de fiebre, pérdida de peso inexplicable o mal estado general
- Heridas en los pies que no duelen, se infectan o no cicatrizan (especialmente si hay diabetes)
- Entumecimiento que sube rápidamente o afecta varias zonas en poco tiempo
¿Cómo es el proceso clínico real?
Para dar un diagnóstico responsable, el médico no se basa solo en “síntomas generales”. Lo habitual es seguir un proceso clínico estructurado:
1) Historia clínica detallada (entrevista médica)
El especialista preguntará, por ejemplo:
- ¿Desde cuándo iniciaron los síntomas?
- ¿Empezaron en pies, manos o de forma localizada?
- ¿Hay dolor nocturno, calambres o quemazón?
- ¿Tienes diabetes, problemas tiroideos, enfermedad renal, anemia?
- ¿Tomas alcohol o medicamentos específicos?
- ¿Has tenido infecciones recientes?
- ¿Hay antecedentes familiares?
2) Exploración neurológica
Se revisa:
- Fuerza muscular
- Reflejos
- Sensibilidad (tacto, vibración, temperatura)
- Coordinación y marcha
- Balance
Esto ayuda a identificar si el patrón sugiere daño de nervios periféricos y qué tipo de fibras nerviosas están más afectadas.
3) Estudios de laboratorio (cuando son necesarios)
Según el caso, se solicitan pruebas como:
- Glucosa y HbA1c (control de diabetes)
- Vitamina B12
- Función tiroidea
- Función renal y hepática
- Estudios inflamatorios o autoinmunes (si se sospecha)
4) Estudios neurofisiológicos (cuando se requieren)
Para confirmar el tipo de neuropatía y su localización, el neurólogo puede indicar:
- Electromiografía (EMG)
- Estudios de conducción nerviosa
Estos estudios ayudan a diferenciar:
- Si el nervio está inflamado, lesionado o degenerado
- Si el problema es del nervio, músculo o raíz nerviosa
5) Estudios de imagen (en casos seleccionados)
Si hay sospecha de compresión o lesión estructural, pueden usarse:
- Resonancia magnética (por ejemplo, columna)
- Ultrasonido de nervio (según disponibilidad)
Con toda esta información se construye un diagnóstico realista y un plan de tratamiento seguro.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Te recomiendo acudir con un neurólogo o un especialista en medicina del dolor/rehabilitación si:
- Los síntomas duran más de 2–4 semanas
- El hormigueo o entumecimiento va avanzando
- Hay dolor persistente que afecta el sueño o tu vida diaria
- Hay debilidad, caídas o sensación de inestabilidad
- Tienes diabetes y comienzas con pérdida de sensibilidad en pies
- Ya probaste tratamientos generales y no hay mejoría
- Hay sospecha de causa autoinmune, infecciosa o por medicamentos
La evaluación especializada permite identificar causas tratables y diseñar un manejo personalizado con enfoque médico real.

Advertencia médica
Este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye una consulta médica presencial ni un diagnóstico profesional. Si presentas síntomas compatibles con neuropatía periférica, lo más seguro es acudir a valoración para identificar la causa y recibir un tratamiento adecuado.
Fuentes confiables sugeridas
A continuación te dejo fuentes médicas reconocidas para respaldar el contenido (puedes enlazarlas en tu web):
– NINDS (National Institute of Neurological Disorders and Stroke) – Peripheral Neuropathy:
– Mayo Clinic – Peripheral Neuropathy:
– American Diabetes Association (ADA) – Standards of Care in Diabetes:
– NHS (UK) – Peripheral neuropathy:
– CDC – Shingles (Herpes Zoster):