Causas frecuentes de neuropatía periférica en adultos
Giovana Femat Roldán 14 de febrero de 2025 padecimientos

La neuropatía periférica es una afección común en los adultos mayores y puede afectar significativamente su calidad de vida. Se caracteriza por daño en los nervios periféricos, lo que puede causar síntomas como hormigueo, entumecimiento, debilidad muscular y dolor en las extremidades. Comprender sus causas más frecuentes es clave para un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado.
1. Diabetes mellitus
Una de las principales causas de neuropatía periférica en adultos mayores es la diabetes mellitus, especialmente cuando no se controla adecuadamente. La hiperglucemia prolongada daña las fibras nerviosas, reduciendo su capacidad de transmitir señales. Este tipo de neuropatía suele comenzar en los pies y se manifiesta con pérdida de sensibilidad, dolor y debilidad muscular. Es fundamental un buen control de la glucosa en sangre para reducir el riesgo de complicaciones.
2. Deficiencias nutricionales
El déficit de ciertas vitaminas, especialmente la B12, puede contribuir al desarrollo de neuropatía periférica. La vitamina B12 es esencial para la función nerviosa y su deficiencia puede provocar daño en la mielina, una capa protectora de los nervios. Esto puede presentarse con síntomas como entumecimiento, hormigueo y debilidad en las extremidades. En los adultos mayores, la absorción de esta vitamina puede ser deficiente debido a trastornos digestivos o al uso de ciertos medicamentos, como los inhibidores de la bomba de protones.
3. Alcoholismo crónico
El consumo excesivo y prolongado de alcohol puede causar daño en los nervios periféricos debido a la toxicidad directa del alcohol y la deficiencia de nutrientes esenciales. La neuropatía alcohólica suele manifestarse con entumecimiento, debilidad y ardor en las extremidades inferiores. Además, la falta de tiamina (vitamina B1), común en personas con alcoholismo crónico, agrava la afectación nerviosa.
4. Enfermedades autoinmunes
Algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoide y el síndrome de Guillain-Barré, pueden desencadenar neuropatía periférica. En estas condiciones, el sistema inmunológico ataca por error los nervios, causando inflamación y daño. En el caso de la polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica (PDIC), se observa debilidad progresiva y pérdida de reflejos. El diagnóstico oportuno y el tratamiento con inmunosupresores o inmunoglobulinas pueden mejorar los síntomas.
5. Trastornos renales y hepáticos
Los adultos mayores con insuficiencia renal crónica o enfermedades hepáticas avanzadas tienen un mayor riesgo de neuropatía periférica. La acumulación de toxinas en la sangre debido a la función renal o hepática deteriorada puede dañar los nervios, provocando síntomas como calambres, debilidad y entumecimiento. La diálisis en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada puede reducir la gravedad de los síntomas, aunque no siempre detiene la progresión del daño nervioso.

6. Compresión nerviosa y enfermedades degenerativas
Las neuropatías por atrapamiento, como el síndrome del túnel carpiano y la ciática, son comunes en adultos mayores debido al desgaste de las articulaciones y los tejidos circundantes. Además, enfermedades degenerativas como la espondilosis cervical y la estenosis espinal pueden ejercer presión sobre los nervios, causando dolor, debilidad y alteraciones sensoriales. En algunos casos, la fisioterapia y el manejo del dolor pueden ayudar a aliviar los síntomas.
7. Uso de ciertos medicamentos
Algunos fármacos utilizados en el tratamiento de enfermedades crónicas pueden inducir neuropatía periférica como efecto secundario. Entre ellos se encuentran ciertos antibióticos, quimioterápicos, antiepilépticos y medicamentos para tratar enfermedades cardiovasculares. En estos casos, es importante que el médico evalúe los beneficios y riesgos del tratamiento y, si es necesario, considere alternativas terapéuticas.
8. Infecciones y enfermedades virales
Las infecciones virales, como el VIH y la hepatitis C, pueden estar asociadas con neuropatía periférica. También, el herpes zóster puede causar una neuropatía dolorosa conocida como neuralgia postherpética, la cual puede ser debilitante en adultos mayores. La vacunación y un tratamiento temprano pueden reducir el impacto de estas infecciones en los nervios.
9. Factores genéticos y hereditarios
Algunas neuropatías periféricas tienen una base genética y pueden manifestarse en la edad adulta. Un ejemplo es la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, que afecta los nervios periféricos y puede causar debilidad progresiva en piernas y pies. Si hay antecedentes familiares de neuropatía, es recomendable realizar estudios genéticos y seguimiento médico.
10. Exposición a toxinas y metales pesados
La exposición prolongada a ciertos metales pesados como el plomo, el arsénico y el mercurio puede provocar neuropatía periférica. Aunque esta causa es menos común, es importante considerar los antecedentes laborales o ambientales del paciente, especialmente si ha estado en contacto con sustancias tóxicas durante años.
